Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Jaén.

 

Una familia siempre unida.

Federico Gaitán es el actual presidente de la Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Jaén encargada de defender los intereses de un colectivo responsable de repartir alegría. 

 

Unidos por la feria. Hace años que nació la Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Jaén en la provincia con el objetivo de representar, defender y fomentar los intereses profesionales de sus miembros. Con sus 180 miembros, abarca a la mayor parte de los feriantes de la provincia y fuera de ella, como Córdoba, Sevilla y hasta incluso de lejos de las fronteras entre los que se encuentran Valencia y Madrid.

Al frente de todos ellos se encuentra desde hace dos temporadas Federico Gaitán, que ostenta el cargo de presidente del colectivo. “La asociación se fundó hace cerca de treinta años, mi padre fue socio en su día algo que continué más tarde yo hasta que los compañeros me propusieron como presidente”, relata Gaitán. Desde que se fundara han pasado por este cargo Vicente Martínez, ya fallecido, a quien siguió Andrés Vico, persona que más tiempo ha estado al frente de la asociación, hasta el pasado año que salió victorioso este feriante de cuna.

Entre los principales objetivos que tiene el colectivo se encuentra tener una representación en vistas a las reuniones con los ayuntamientos y que sus intereses estén presentes y sean defendidos. “Intentamos adaptarnos a los nuevos tiempos, incorporar nuevas ideas y mejorar cada temporada”, afirma el presidente, para lo que realizan asambleas y reuniones periódicas a lo largo del año con el fin de poner múltiples puntos de vista en común e integrarlos en un mismo camino que suponga el beneficio del grupo. En los últimos años han tenido que enfrentarse a una de las épocas más complicadas que recuerdan aquellos que peinan alguna que otra cana. “Los años de crisis nos han hecho mucho daño, tanto es así que muchos compañeros se han tenido que retirar porque no han podido aguantar el golpe, por ello desde el colectivo intentamos hacer fuerza entre todos para que nadie más tenga que dejarnos”, comenta. Durante varios años han tenido que comprobar como las ferias dejaban de abarrotarse puesto que los ciudadanos no podían permitirse ciertos gastos extras, algo de lo que aún no se han recuperado del todo. “La valoración de esta temporada es bastante más positiva que en ediciones anteriores, pero lejos de las cifras que conseguíamos antes de que estallara la crisis”, comenta, aunque se muestran optimistas para los próximos años. Aunque, además, hay que tener en cuenta que no es un oficio que cuente con demasiada estabilidad, puesto que los beneficios varían de un año a otro y dentro de una misma temporada cada feria es muy distinta para estos profesionales, con pueblos más aficionados a la aventura de las atracciones, mientras que en otros optan más por los vinillos.

 

 

 

Para ello, es necesario luchar para que se cumplan las sus necesidades que pasan por “concienciar a los ayuntamientos de la época que atraviesa el colectivo para que se vuelquen en lo referente a apoyo”. “Cuando llegamos a una feria, varios días antes de que todo se llene de colores y luces, nuestra primera necesidad es que los servicios esenciales como agua y luz estén instalados para que nosotros podamos acomodarnos, aunque es verdad que muchos de estos ayuntamientos nos facilitan mucho la estancia”, reconoce. Asimismo, otra necesidad que añade otro feriante de la provincia, Lorenzo Ayuso, es la necesidad de que exista una regulación en las ferias. “En los últimos años hemos sufrido una masificación de puestos que provoca que muchos feriantes apenas extraigan beneficios por lo que sería necesario que se realizara un mayor control”, manifiesta.

Dejando a un lado los retos y barreras a los que se tienen que enfrentar, aquellos que forman parte del colectivo son unos “enamorados de la feria”, algo muy necesario para poder superar con éxito cada temporada. Algunos incluso se han criado en ella, como el caso de Gaitán, que es la tercera generación de una familia para la que la feria ha sido su vida. “Nuestra ilusión sigue muy activa y no dejaremos de luchar para que la feria siga trayendo alegría cada año y los feriantes tengamos por delante un gran y próspero futuro”. Y es, precisamente esa fuerza y constancia, la que hace posible que cada feria se desarrolle con el mayor de los éxitos.